La meditación es un tónico maravilloso que armoniza todos los sistemas y órganos, renueva las células, elimina enfermedades, controla el desarrollo de las mismas y prolonga la vida más allá de las expectativas.
Swami Sivananda
La meditación es un estado de conciencia que sólo puede ser entendido a través de la experiencia directa y la intuición. Al contrario que nuestras experiencias cotidianas, limitadas por el tiempo, el espacio y la causalidad, el estado de meditación trasciende todas las limitaciones. En meditación el pasado y el futuro se disuelven. Lo que permanece es el único estado de conciencia del “Yo soy” en el eterno e infinito “Ahora”.
La experiencia de unidad, felicidad y armonía que se obtiene a través de la meditación crea nuevos patrones de pensamiento. Las tendencias negativas son superadas y la mente se vuelve más estable. La meditación ayuda a desarrollar una personalidad dinámica, una dialéctica poderosa, serenidad y una gran fuerza mental.
En el aspecto físico, la meditación contribuye a prolongar el proceso anabólico del cuerpo y repara y reduce el proceso catabólico o decadente. Generalmente el proceso anabólico predomina hasta los 18 años, de aquí a los 35 existe un equilibrio y a partir de los 35 predomina y aumenta el proceso catabólico. La meditación reduce el segundo palpablemente debido a la receptividad innata de las células del cuerpo. Todas las células están gobernadas por la mente subconsciente y todas ellas tienen una conciencia individual y otra colectiva. Pensamientos y deseos activan a las células y el cuerpo sigue el resultado de su petición como grupo. Ha sido comprobado científicamente que los pensamientos positivos producen en las células unos resultados positivos. Debido a que la meditación produce un estado de la mente positivo, también rejuvenece las células y retrasa su decadencia.
Meditación y Mantras, Swami Vishnudevanda, Madrid, Alianza Editorial, Noviembre 2001.
Encuentros de meditación (Satsang)
Meditación en grupo
Los Domingos a las 19:30 h.
- Meditación en silencio 30’.
- Canto de Mantras (Kirtan).
- Lectura de un texto clásico de yoga.
Entrada libre. Abierto a principiantes.
Se aceptan donativos de flores o fruta.
Meditaciones diarias.
De lunes a Viernes de 7:00 h a 7:45 h.
Por favor, ponte en contacto previamente con el Centro Sivananda para asistir a esta hora.
La práctica de la meditación: Guía en 12 pasos
De la misma manera que no aprendemos a dormir, nos podemos tampoco aprender a meditar. Ambos estados nos llegan involuntariamente. Independientemente de esto, existen una serie de pasos que nos ayudarán a conseguirlo. La meditación es un proceso, y como tal, lleva su tiempo.
La regularidad en la práctica es fundamental para cualquier cosa que emprendas en la vida. Sé regular en la práctica de meditación en el lugar y en la hora, esto ayudará a concentrar tu mente y a reducir su actividad con mucha más rapidez y de manera efectiva. El subconsciente necesita regularidad para desarrollar el hábito de sentarse y concentrar la mente.
Los momentos del día más efectivos para practicar la meditación son por la mañana antes de la salida del sol y por la tarde a la puesta de sol. La mejor hora es en brahmamuhurta, entre las cuatro y la seis de la mañana. En estas horas las mente está tranquila y la atmosfera limpia ninguna actividad la perturba, la concentración llega sin esfuerzo. Si no es posible, escoge un momento en el que puede darse un descanso de las actividades diarias. Por la tarde, las horas próximas a la puesta de sol o incluso justo antes de irse a dormir.
Lo ideal es disponer de una habitación dedicada a la meditación, pero como eso es imposible para la mayoría, reserva un rincón como único lugar dedicado a la práctica de la meditación. Monta un pequeño altar como punto central donde enfocar la mente. Pon una vela, ya que la luz es un símbolo espiritual muy poderos y unas flores que darán alegría a la mente. Si eres de naturaleza religiosa puedes colocar un símbolo o una imagen de tu deidad preferida. Mantén el lugar limpio y enciende un incienso natural por la mañana y por la tarde para purificar el ambiente.
A medida que vayas meditando, las vibraciones emitidas se irán asentando en la habitación y en poco tiempo podrás sentir la paz y la pureza en el ambiente.
Siéntate en una postura firme y cómoda con la columna y el cuello rectos y sin tensión. Esta postura ayuda a aquietar la mente y estimular la concentración, permitiendo que la corriente psíquica fluya sin impedimentos desde la base de la columna vertebral hasta la parte superior de la cabeza. Una postura cómoda con las piernas cruzadas proporciona una base sólida para el cuerpo, pero no es necesario sentarse en la clásica postura de loto. Puede servir cualquier posición con las piernas cruzadas. En esta posición se crea una base triangular en la que fluye la energía y se retiene en vez de dispersarse en todas direcciones. El metabolismo y la respiración se ralentizan a medida que la concentración aumenta. Para personas menos flexibles o personas mayores una buena posición es sentarse en una silla cómoda con las piernas cruzadas.
Regula la respiración conscientemente. Empieza unos minutos de respiración abdominal profunda para oxigenar el cerebro. Seguidamente, disminuye la intensidad de la respiración a un nivel casi imperceptible y respira rítmicamente: inhala en tres segundos y exhala en tres seguros. La respiración se vuelve ligera y completamente silenciosa.
Ordena a tu mente que permanezca tranquila un tiempo determinado, pero no la fuerces a que se calme. Al principio deja que la mente vague. Saltará de un pensamiento a otro, pero, finalmente se concentrará al concentrarse el prana. No fuerces a la mente para que se calme. Esto produce ondas cerebrales adicionales que afectarán la meditación.
Elije un punto de enfoque donde la mente pueda descansar. La mente necesita un punto de anclaje para fondear, ya que normalmente pasa la mayor parte del tiempo soñando despierta, desconectada del momento actual. Aquellas personas que son predominantemente intelectuales deben visualizar el objeto de concentración entre ambas cejas. Los que son de naturaleza más emocional deben hacerlo en el plexo cardíaco, en el centro del pecho. Una vez seleccionado tu punto de concentración no lo cambies nunca.
Concéntrate en un objeto o símbolo mental que te inspire y visualízalo en el punto focal. Si utilizas un mantra, repítelo mentalmente y coordina la repetición con la respiración, quien no tenga un mantra puede repetir OM. Aunque la repetición mental es más poderosa, el mantra puede repetirse también en voz alta. No cambies nunca tu mantra.
Si la mente persiste en su actividad incontrolada, desasóciate de ella y obsérvala como si estuvieras presenciando una película. Se aquietará gradualmente.
La repetición te conducirá al pensamiento puro, en el que la vibración del sonido se funde con la vibración del pensamiento y no queda conciencia del significado. La repetición vocal progresa a través de la repetición mental, hasta el lenguaje telepático y desde ahí hasta el pensamiento puro. Este es un estado de dicha transcendental que se puede alcanzar tras muchos meses de práctica, y en muchos casos, después de algunos años.
La meditación continuada conduce al samadhi, un estado en el que entramos cuando la mente está preparada para absorberse en la propia conciencia. El samadhi es el estado más elevado de meditación y el paso número ocho en el camino del Raya Yoga. En este estado desaparece la dualidad y el practicante entra en el estado superconsciente.
Comienza la práctica de la meditación con periodos de veinte minutos y auméntalos hasta una hora. Si meditas media hora al día, serás capaz de enfrentarse a la vida con paz y fortaleza espiritual. La meditación es el más poderoso tónico nervioso y mental. La mente se vuelve tranquila y estable.